EL CANDOMBLÉ

El candomblé es una religión africana que llegó a Brasil durante la esclavitud.

En la concepción africana del mundo una persona es específica, indefinible. Una relación entre energía y materia.

Las claves del Candomblé

El candomblé fue traído por los esclavos negros durante el periodo de la esclavitud en Brasil. Prohibido por la iglesia católica, los esclavos tuvieron que asociar cada uno de los orixás (dioses) con un santo católico para poder conservar su religión.

La religión tradicional yoruba tiene como premisas la adoración y el respeto a Olorún (el creador), a los orixás (dioses) y a los antepasados. Las personas rezan y hacen rituales, según la necesidad y situación.

La palabra orixá viene de ori, que significa cabeza (tanto física como astral) e ixá, que significa guardián.

Los orixás en el candomblé son los dioses supremos. Poseen distintas habilidades y personalidad, y escogen a las personas en el momento en el que nacen. Una persona puede llegar a tener varios orixás.

Están muy ligados a la naturaleza y se manifiestan a través de fenómenos naturales, también pueden hacerlo a través de emociones. Sienten rabia, celos, vanidad, orgullo, aman en exceso… Son extremamente pasionales.

Cada divinidad representa uno de los cuatro elementos de la naturaleza: agua, tierra, fuego y aire, a la vez que tiene sus reglas y ritos propios. También poseen una simbología propia compuesta por: colores, comida, cantos, oraciones, ambientes, espacios físicos y hasta horarios.

Rituales de Candomblé

Los rituales de candomblé se realizan en templos llamados casas, roças o terreiros. Estos pueden ser de linaje matriarcal, patriarcal o mixto. Están administrados por el babalorixá o iyalorixá (dueños de casa) y por el Orixá principal.

Las celebraciones son dirigidas por el pai o mãe de santo y se inician con una ofrenda a Exú. Se tocan tambores, se baila y los filhos de santo invocan a sus orixás. El ritual dura un mínimo de dos horas.

El candomblé rinde culto a centenas de deidades. Sin embargo, en la mayoría de los terreiros de las grandes ciudades, las más adoradas son dieciséis.

La mitología hace mención a 600 orixás primarios divididos en dos clases: 400 de Irun Imole y 200 de Igbá Imole. Los primeros son de Orun (cielo) y los segundos de Aiye (tierra). De ellos surgen los orixás Funfun (de piel blanca, vestidos de blanco) y los orixás Dudu (de piel negra y vestidos con otros colores).

Algunas divinidades dependiendo del terreiro, tienen “cualidades” que pueden ser adoradas como uno u otro orixá.

La tirada de Búzios

Los búzios son unas caracolas de mar que se utilizan en el candomblé con fines adivinatorios.

Una tirada de búzios es una consulta esotérica que tiene como objetivo identificar nuestro orixá y resolver problemas en los planos astral, espiritual y material. Normalmente se tiran 16 búzios, sobre una urupema (una cesta de mimbre). Cada uno de ellos corresponde a una de las 16 deidades principales.

En la tirada se utilizan: una otá (piedra fetiche), una vela blanca, un adjá (especie de campanilla) usado para saludar a los orixás, abrir el juego e invocar a Eledá para que permita una buena lectura al consultante, agua, los collares de Oxalá y Oxúm, un cocô de ifá (unas nueces de palma parecidas a pequeños cocos), monedas, alubias, obi (un fruto de la familia de las malváceas), orobô (fruta de la familia de las garcínias), un imán, una semilla de alubia que representa al Eledá (el ángel de la guarda) del consultado en el juego, un preparado del babalorixá y los ôros (rezos) necesarios.

La forma más común de lectura suele ser por la cantidad de búzios abiertos o cerrados, en la que el babalorixá realizará varias jugadas para una lectura más completa. En algunas tiradas cada búzio corresponde a un único orixá.

La creación de la tierra

Olorún, dios supremo, crea un ser a partir del aire y del agua. Ese ser encantado, blanco y poderoso, fue llamado Oxalá. A continuación crea otro orixá con el mismo poder del primero y lo llama Nanan.

Oxalá pasa a representar la esencia masculina de todos los seres, haciéndose con el lado derecho de Olorún y Nanan la esencia femenina y el lado izquierdo.

Más tarde, se crearán más orixás hasta formar un ejército al servicio de Olorún, cada uno de ellos con una función determinada para ejecutar los planes divinos.

Exú es el tercer elemento creado y será el vínculo entre todos los orixás, y de ellos, con Olorún. Es costumbre prestarle homenaje antes que a cualquier otro.

Olorún confía a Oxalá la misión de crear la Tierra y le regala toda la sabiduría y poderes necesarios para el éxito de su tarea. Le entrega una calabaza conteniendo todo el axé (energía vital) que será utilizado.

Oxalá, orgulloso por recibir tal honor, decide no hacer más reverencias a Exú.

Exú, al percibir que Oxalá ha partido sin hacerle las debidas ofrendas, prevee que su misión no se cumpliría y que sin su ayuda, no logrará llegar al lugar indicado para completar su trabajo.

Durante el camino, Oxalá comienza a sentir sed, más dada la importancia de su misión no quiere darse el lujo de parar, ni de aceptar nada de lo que le ofrecen.

Después de mucho caminar, comienza a sentirse desorientado y todos los caminos le parecen iguales.

De pronto, avista una exuberante palmera y casi delirando, alcanza el tronco con su cayado donde bebe todo el líquido que sale de sus entrañas (era el vino de palma).

Confundido por la bebida, se desmaya y permanece largo rato al pie de la palmera.

Exú avisa a Nanan de que Oxalá no le ha hecho una ofrenda y que por ello no conseguirá realizar su misión.

Nanan, decide consultar a un babalorixá (sacerdote) y éste le enumera una serie de cosas que ella tendrá que ofrecer, entre ellas: un camaleón, una paloma, una gallina con cinco dedos y un collar de nueve cuentas.

Exú acepta la ofrenda pero decide quedarse únicamente con el collar y devuelve el resto a Nanan.

Olorún se da cuenta de que Oxalá ha olvidado al “saco de la creación” con el cual ha de crear la Tierra y llama a Nanan para que se lo entregue. Nanan sale a su encuentro y descubre a Oxalá dormido muy cerca del lugar al que tenía que llegar para realizar su misión.

Olorún, sabiendo del fracaso de OxalḠordena que sea la misma Nanan quien termine la tarea con la ayuda de todos los orixás.

Nanan toma el “saco de la creación” y se lo entrega a la paloma para que vuele en círculos. La gallina de cinco dedos es puesta en libertad para remover la tierra y el camaleón la arrastra hasta compactarla y hacerla firme.

Cuando Oxalá despierta, se da cuenta de que la Tierra ya ha sido creada. Desesperado, busca a Olorún quien le reprende severamente por no haber hecho las ofrendas a Exú creyéndose superior a él.

Oxalá pide perdón y Olorún le encarga una nueva e importante tarea, crear a los seres que habitarán la Tierra.

Tomando el mismo barro del cual se hizo la Tierra, Oxalá modela a cada uno de los seres humanos y les insufla su aliento sagrado hasta darles la vida.

Y fue así, que Nanan y Oxalá ayudados por todos los orixás, hicieron posible el surgimiento del nuevo y maravilloso mundo.

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